¿Cómo Acompañar a los Ancianos en el Duelo?

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como acompañar a los ancianos en el duelo

Los adultos mayores enfrentan en la última etapa de su vida una gran variedad de pérdidas. La etapa laboral llega a su final iniciando una nueva vida como jubilado… Amigos, hermanos o inclusive la pareja mueren debido a su avanzada edad mientras que observa cómo su salud física se deteriora con el pasar de los años. En este artículo nos centramos en el proceso de duelo por la muerte de un ser querido considerando a la vejez como una etapa especialmente difícil para afrontar las consecuencias emocionales, físicas, espirituales, etc. que puede originar esta pérdida. Si en tu familia un adulto mayor ha perdido a un amigo o familiar ¡no dejes de leer este artículo! Te podría ser de gran ayuda para comprender no sólo el proceso de duelo que atraviesa sino los signos de alerta a los que debes estar especialmente atento.

¿CÓMO AFRONTAN EL DUELO LOS ADULTOS MAYORES?

A medida que envejecemos, estamos más frecuentemente expuestos a la pérdida de un ser querido.

La muerte de un ser querido es una experiencia desconcertante que produce un cambio irreversible en la vida del doliente. Reacciones físicas inesperadas, sentimientos intensos y pensamientos confusos no dejan de cesar ya que el adulto mayor se encuentra en un momento de su vida en el que puede no sentirse capaz o suficientemente fuerte para hacer frente a estas consecuencias… La pérdida de un amigo con quien compartió quizás más de 50 años de su vida o la muerte de su pareja puede desencadenar la memoria de todas aquellas pérdidas que ha experimentado a lo largo de su vida sintiendo que toda su antigua red de amistades y familiares poco a poco va desapareciendo. En esta etapa de la vida el adulto mayor está tratando de llegar a un acuerdo con su propia muerte, así como también con la de sus familiares y amigos que envejecen a un ritmo inevitable. Con esta pérdida, no sólo su mundo emocional se puede ver destrozado sino que toda su vida cotidiana parece cambiar en tan sólo un instante… Ya no tendrá con quien jugar ajedrez en las tardes de sol, deberá comer y dormir solo por primera vez o ya no tendrá con quien compartir sus viejas anécdotas familiares como lo solía hacer con su hermano. Sin embargo, un cambio más profundo y complejo se gesta en el interior del doliente mayor… Angustia, enojo, tristeza profunda, incertidumbre, soledad, pérdida de identidad y autoestima serán algunas de las emociones que le podrían hacer pensar al anciano que ya ha perdido casi toda su historia familiar y de infancia, a pesar de que tiene seres queridos que lo aman. Así como el grado de apego y el tipo de pérdida pueden afectar el proceso de duelo del anciano, en esta etapa de la vida se vuelve más frecuente encontrar personas que son incapaces de resolver la tristeza de esta pérdida conduciendo a un sufrimiento emocional profundo que puede llevar a la depresión. La pérdida de independencia, los problemas de salud así como la acumulación de otras pérdidas pueden agravar e inclusive incrementar este dolor. La sociedad no debería olvidarse de las necesidades especiales de los ancianos dolientes… Los hijos adultos tienen una vida muy atareada. Este proceso de duelo se suele caracterizar por algunos sentimientos como el aislamiento y soledad, preocupación respecto a su propia salud y bienestar, ansiedad sobre los problemas prácticos y financieros cotidianos, miedo sobre el futuro y la posibilidad de seguir manteniendo su independencia y mayor conciencia de su propia mortalidad al experimentar una acumulación de pérdidas.  Si quieres saber más sobre los tipos de pérdidas que enfrentan los adultos mayores te recomiendo este artículo sobre: Las Pérdidas durante la Vejez.

¿CÓMO ACOMPAÑAR A LOS ADULTOS MAYORES EN DUELO?

El sistema de apoyo emocional que tenga el adulto mayor será clave para elaborar un proceso de duelo saludable.

El soporte familiar será primordial para que el doliente pueda vivir esta pérdida en un espacio en el que no se minimice su dolor validando el valor de esta muerte para que la verbalice en un camino de duelo saludable. Esta red de apoyo proporcionará un espacio para la aceptación de la ausencia eliminando los sentimientos contradictorios y confusos que angustian al adulto mayor mientras que podrá encontrar lentamente un sentido a su vida a pesar de esta ausencia. Pero ¿cómo es posible acompañar a los adultos mayores en este proceso de duelo?:

  1. CONTENCIÓN EMOCIONAL. Debes ser comprensivo y escucharlo cada vez que lo necesite sin usar palabras trilladas como “El tiempo cura todas las heridas” o “Dios sabe por qué se lo llevó”. Hablar de quien murió usando el nombre de la persona fallecida, expresar las inquietudes respecto a esta nueva vida cotidiana sin el ser querido así como pensar en el pasado y el presente permite acostumbrarse a la realidad de esta muerte encontrando lentamente una manera de vivir sin la persona. Procura ser un buen oyente; quizá tengas que escuchar la misma historia una y otra vez… ten paciencia, está procesando y aceptando esta muerte. Para saber más sobre cómo acompañar a una persona en duelo no dejes de ver este video con las recomendaciones del Padre Mateo:
  2. AYUDA PRÁCTICA. Uno de los desafíos más difíciles que afrontará el anciano en duelo será asumir la cotidianeidad de su casa, sobre todo cuando ha perdido a su compañera/o de toda la vida. Absolutamente desorientado y sin fuerzas, cada pequeña tarea doméstica parece convertirse en obstáculo difícil de superar. En vez de decirle “Llámame cuando necesites algo” o “No dudes en venir a casa cuando quieras”, procura brindarle tu ayuda en las tareas cotidianas. Por vergüenza o por temor a que le digas que no, el doliente no te pedirá que lo ayudes con la comida, que lo acompañes al médico o que laves su ropa. Sin embargo, estará profundamente agradecido si lo haces más aún en momentos donde el duelo significa una pesada carga de estrés. También puedes invitarlo a dar un paseo, tomar juntos una taza de café o compartir una charla… La soledad se vuelve especialmente intensa en esta etapa de la vida.
  3. ACTIVIDAD FÍSICA. La actividad física no sólo cuidará su salud en un momento especialmente delicado y de profundo estrés sino que lo ayudará a mejorar los aspectos emocionales que origina el duelo disminuyendo los síntomas de la depresión. Si tu ser querido posee problemas físicos que le impidan hacer ejercicios, estimúlalo para que participe en actividades artísticas en las que puede identificar y expresar sus emociones más íntimas como por ejemplo, música, pintura, fotografía, juegos, entre otras.
  4. CENTROS RECREATIVOS. Procura informarlo sobre los beneficios de involucrarse en las instituciones locales de la tercera edad en donde semanalmente se organizan de forma gratuita eventos sociales, reuniones, juegos de ajedrez, talleres de costura, etc. Será una gran oportunidad para ampliar su red de apoyo encontrando gente de su misma edad con quien puede compartir su experiencia de dolor mientras realiza actividades que le permiten tener un momento de distracción. Si no está interesado en estos eventos, no lo presiones… debes ser respetuoso con sus necesidades.
  5. AYUDA PROFESIONAL. Es necesario dar luz a cada sentimiento guardado en el corazón para así acostumbrarse poco a poco a esta ausencia. Sin embargo, no es una tarea fácil. Si el sistema de apoyo familiar no parece suficiente o identificas signos de que no está elaborando el duelo de forma saludable, la ayuda profesional puede brindar un espacio en donde expresar sus emociones, pensamientos y temores sin miedo a ser juzgado. Para conocer los signos de duelo patológico te recomiendo el siguiente artículo: Síntomas del Duelo Complicado

¿CÓMO DISTINGUIR ENTRE DEPRESIÓN Y DUELO?

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Si bien puede ser difícil distinguir entre el dolor y la depresión en una persona en duelo, es importante estar alerta.

Se suele creer erróneamente que la tristeza forma parte de la vida a medida que envejecemos. La falta de deseos de participar de actividades sociales, la pérdida de memoria, la ansiedad respecto al futuro, etc. son algunas conductas frecuentes en las personas mayores. Más aún cuando se trata de ancianos que han sufrido la pérdida de un ser querido, la tristeza y la depresión son una parte integral del dolor, se trata de una reacción de duelo normal frente a esta muerte e inclusive el duelo tiene varios síntomas en común con la depresión clínica incluyendo la tristeza, el insomnio y la falta de apetito. Pero ¿cuándo este dolor se transforma en depresión? Cuando esta tristeza profunda persiste más allá de lo esperado podría ser una señal de que la tensión del duelo ha desencadenado un episodio depresivo profundo conduciendo inclusive a padecer enfermedades así como trastornos psiquiátricos. El dolor producido por la muerte de un ser querido va y viene en oleadas encontrando algunos momentos de oscuridad mientras que otros instantes serán de alegría o gratificación dibujando una trayectoria de curación con fuertes experiencias emocionales… Sin embargo, la depresión implica perder cualquier mínima luz de esperanza haciendo que el doliente se encuentre en una verdadera oscuridad por largos períodos de tiempo… Ahogado en la pena, rara vez consigue aliviar cualquiera de sus síntomas mientras se inhibe la posibilidad de seguir avanzando en la resolución de este duelo. En este sentido, la ansiedad respecto al proceso de envejecimiento, los retos físicos y emocionales que conlleva la edad así como los fuertes sentimientos de soledad debido a la pérdida de seres amados pueden hacer que el dolor y la depresión en los ancianos sea difícil de distinguir con claridad… El diagnóstico se puede ver dificultado aún más cuando el uso de diversos medicamentos podrían enmascarar o crear síntomas similares, cuando estos indicios son ocultados por vergüenza a una estigmatización social o bien cuando coinciden con otros diagnósticos médicos como, por ejemplo, esquizofrenia. En este sentido, la depresión en los ancianos se caracteriza por los siguientes signos:

  • Sentimientos profundos de desesperanza y de vacío respecto al futuro que no cesan con el paso del tiempo.
  • Habla o fantasea respecto a un posible suicidio ya que cree que estaría mejor muerto o bien que debería haber muerto con la persona fallecida.
  • Irritabilidad y ansiedad frecuente, especialmente vinculada al proceso natural de envejecimiento.
  • Problemas de memoria o concentración acompañado de un fuerte aislamiento social y desinterés por actividades que antes solía disfrutar.
  • Quejas respecto a su salud física, especialmente debido a dolencias.
  • Cambios significativos y prolongados en los hábitos de sueño, trastornos alimentarios (falta de apetito o alimentación en exceso) y falta de energía.

En todos los casos, un diagnóstico adecuado será primordial para brindar el tratamiento médico y psicológico necesario. No dudes en consultar con un profesional de la salud si tienes a un familiar que manifiesta estos síntomas.


Fuente manejodelduelo.com

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