5 Estrategias para Enfrentar a la Rutina Diaria Durante el Duelo

Cuál es la Diferencia Entre Duelo y Luto
23 marzo, 2017
Como controlar la Ansiedad
13 abril, 2017
Show all

5 estrategias para enfrentar la rutina diara contra el duelo

El proceso del duelo se siente en todas las dimensiones… Nuestra mente está agobiada intentando asimilar esta dolorosa pérdida, nuestro cuerpo agotado nos hace sentir una mochila de miles de kilos en la espalda y nuestra fuerza espiritual parece estallar por el aire cada vez que pensamos que ese ser querido ya no estará más con nosotros.

En este contexto emocional de absoluto desgano y cansancio, levantarse cada mañana se convierte en un verdadero desafío.

Aquellas responsabilidades domésticas y/o laborales que solíamos asumir cada día sin mayores inconvenientes, ahora nos parecen misiones imposibles de resolver. Si bien durante las primeras semanas de duelo no es para nada aconsejable que te sobrecargues de responsabilidades ni asumas nuevos compromisos que te impidan tener un espacio de reflexión, poco a poco deberás comenzar a retomar los quehaceres cotidianos, pero te preguntarás ¿Cómo lo haré si no tengo fuerza siquiera para sacar un pie de la cama? ¿Qué sentido tiene si él o ella ya no están aquí conmigo?

En este artículo te brindamos cinco estrategias para que puedas afrontar tu rutina cotidiana cuidando de tus espacios de introspección y reflexión propios del proceso de duelo.

Respeta las señales de cansancio que tu cuerpo te transmite evitando sobrecargarte con tareas.

 ¿Te sientes agobiado?, ¿Cada día se convierte en un camino de obstáculos? El duelo no es sino una respuesta natural debido a la pérdida de un ser querido que tendrá consecuencias en nuestras dimensiones mentales, emocionales, espirituales y físicas. Por lo tanto, es absolutamente comprensible que este dolor se sienta en cada parte del cuerpo mientras que nuestra mente y energías parecen estar simplemente destinadas a pensar cómo acostumbrarnos a vivir sin él o ella. Ya nada de lo que hacemos parece tener sentido… Nuestra vida se ha interrumpido haciéndonos volver ansiosos por la falta de control que tenemos sobre ella.

Inevitablemente estos cambios producen fuertes niveles de estrés que se traducen en nuestro cuerpo mediante un insoportable agotamiento como nunca antes hemos sentido.

Durante el duelo tenemos la sensación de habernos vuelto tan débiles que nos asustamos… Si antes sabíamos organizar las cosas y lograr lo que nos propusiéramos ¿cómo es posible que hayamos perdido esta habilidad tan esencial? Aquellas cosas que solíamos hacer sin pensar se vuelven profundamente desafiantes mientras que nuestro cuerpo nos pide a gritos que reduzcamos la velocidad. En este contexto emocional tan complejo, no parece para nada absurdo pensar que las tareas cotidianas se vuelven un difícil reto para los dolientes. No tienes ganas ni deseos de pensar en la comida que harás para la cena, de ordenar la habitación de los niños y menos aún de afrontar las responsabilidades laborales.

Es por eso que aquí te brindaré cinco estrategias para que puedas afrontar las tareas cotidianas sin sobrecargarte:

  1. LISTA DE TAREAS. ¿Comienza el día y no sabes por dónde empezar? Es frecuente que el cansancio mental y físico propio de las primeras semanas del duelo te haga ver la jornada como un desafío imposible de superar, entonces no sabes por dónde empezar haciendo varias cosas a la vez sin mayores éxitos. Comienzas haciendo una tarea pero te cansas y la dejas para finalmente hacer otra de la que también te cansas y abandonas. Entonces la habitación queda sin terminar, la biblioteca a medio acomodar y los mails del trabajo sin responder mientras que ¡tú has quedado exhausto! Sólo podemos hacer algunas cosas bien en un día por lo que es importante planificar y priorizar las cosas que tenemos pendientes.Te propongo que cada noche escribas una lista con las tareas para hacer al día siguiente siendo absolutamente sensato respecto a lo que es importante. Esta lista te ayudará no sólo a ser más específico respecto a las responsabilidades que deberás afrontar sino que también te permitirá aliviar la ansiedad que implica afrontar una nueva jornada de duelo.
  2. PEQUEÑAS METAS.  ¿Cuántas veces has pensado “Hoy si o si me pondré al día con los quehaceres domésticos”? entonces quisieras poder cortar el jardín, limpiar toda la casa hasta en sus más mínimos detalles, pagar las cuentas y salir de compras al supermercado… ¡Todo en un solo día! Sin embargo, cuando no puedes cumplir alguna de estas metas o dejas cosas a mitad de hacer te sientes realmente frustrado pensando en que ya no tienes la capacidad ni la energía para siquiera resolver aquellas tareas que antes hacías sin pensarlo. No importa cuán pequeña sea la tarea que quieras hacer, a veces hasta lo más sencillo se vuelve en una carga demasiado pesada en este momento. Por lo tanto, procura no sobrecargarte con una lista interminable de tareas. Cuando realices tu lista, establece pequeñas metas diarias. No tienes por qué limpiar toda la casa en un solo día. En cambio, sí puedes dedicarte a limpiar una habitación por día para llegar al final de la semana con la casa completamente ordenada y con la grata sensación de haber cumplido con esta tarea. Reduce la velocidad y baja tus expectativas. Necesitas tiempo para recuperarte… respeta tus ritmos, ya tendrás tiempo para hacer las cosas como solías hacerlo.
  3. PRIORIDAD.  ¡No puedes resolver diez cosas a la vez! Durante el proceso de duelo, el cuerpo nos envía constantemente señales de que debemos reducir nuestro paso. Es normal que por un tiempo no puedas hacer la misma cantidad de cosas que solías hacer antes de que se produjera la pérdida de tu ser querido. Duermes mal y comes desordenado por lo que te sientes realmente cansado y absolutamente distraído sin importar cuán pequeña sea la tarea. Procura establecer niveles de prioridad en tu lista diaria de acuerdo a la mayor o menor importancia y/o urgencia de las tareas domésticas. Durante la mañana solemos tener más energía por lo que comienza con el trabajo más difícil o tedioso durante las primeras horas del día en las que tu cerebro es más productivo. Esta programación mediante un sistema de prioridades te permitirá adoptar una estrategia más provechosa para administrar el tiempo mientras que durante el día sentirás la tranquilidad de haber resuelto lo más importante hace ya varias horas.
  4. DESCANSOS.  No puedes estar toda el día limpiando, lavando o cocinando sin hacer una pequeña pausa para renovar tus energías, más aún bajo las circunstancias que estás viviendo. Durante el día hay momentos en los que solemos tener niveles más bajos de rendimiento físico e intelectual. Cuando te sientas cansado, no dudes en tomarte unos minutos para distenderte. Escucha las señales de agotamiento que te envía tu cuerpo y baja tus niveles de exigencia. Prepárate un rico jugo, recuéstate en el sillón, escucha un poco de música o siéntate un rato al aire libre en tu jardín. De esta manera, evitarás que tu cuerpo y mente sufran un mayor estrés del que ya padecen. Ten paciencia con esta fatiga, poco a poco recuperarás el ritmo que antes solías tener. Luego de este descanso no retomes tus tareas sin antes tachar de tu lista aquellas labores que ya hayas realizado para así sentir la satisfacción de ir avanzando durante el día cumpliendo con lo que habías planificado. Este pequeño detalle te hará sentir más motivado retomando las responsabilidades con mayor entusiasmo y confianza.
  5. AYUDA.  Muchas veces nuestros seres queridos quisieran ayudarnos pero no saben cómo hacerlo por lo que cuando un familiar y/o amigo se te acerca para preguntarte ¿Qué puedo hacer para ayudarte? No dudes en solicitarle soporte para afrontar algunas tareas cotidianas durante las primeras semanas de duelo. No sientas vergüenza por mostrarte agotado ni culpa por acaparar la atención de los demás… tú harías lo mismo por ellos si te necesitaran. No puedes tú solo hacerte cargo de todas las responsabilidades de la casa por lo que no hay nada de malo en pedir ayuda a quienes te quieren. Hazles saber lo agobiante que se ha vuelto para ti afrontar los compromisos cotidianos y lo maravilloso que sería que te ayudaran a aliviar estas tareas durante las primeras semanas mientras recuperas tus energías. Por ejemplo, pueden pasar por tus cuentas e ir a pagarlas, llevar los niños al colegio, hacerte la comida de toda la semana o bien traerte las compras del supermercado.

Ten paciencia contigo mismo y procura poco a poco retomar aquellas tareas cotidianas que formaban parte de tu rutina diaria. Deseamos que estas estrategias te ayuden a aliviar la pesada carga de estos quehaceres en esta etapa tan especial por la que estás atravesando.

 


Fuente: manejodelduelo.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *